23 de septiembre de 2014

El placer de escribir

Sé que habrá gente que llegue a esta entrada de blog y no sea capaz de comprender lo que voy a escribir. Quizá porque sean de ese grupo de lectores que no se ven capaces de cruzar la barrera entre la lectura y la escritura. Tal vez porque sea gente que sí que escribe, pero que realmente no le pone tanta pasión como esto merece. O, simplemente, son personas casuales que encuentran esto por pura suerte.

Seáis quienes seáis, tengo algo que contaros, lo sintáis como vuestro o no. Ese momento en el que coges un montón de folios o una libreta, coges tu lápiz o tu bolígrafo y empiezas a darle forma a las ideas que rondan por tu imaginación es indescriptiblemente placentero. El olor del papel esperando recibir tus palabras, el sonido del lápiz al deslizarse por las hojas, los trazos que vas escribiendo para darle forma a tus ideas... Todo es tan satisfactorio que para una persona que realmente ama escribir se hace demasiado corto.

Habrá gente que piense que el fin primordial de escribir es que nuestras ideas lleguen a los demás, pero la auténtica razón por la que se escribe es otra. Es para disfrutar dándole forma a lo que pensamos. A lo que sentimos. A lo que somos.

21 de septiembre de 2014

¡De aniversario!


Sé que escribo esta entrada un poco más tarde de lo que toca. Sinceramente, hoy he tenido un día un poco ajetreado y hasta ahora no he tenido tiempo para coger el ordeandor y dedicarle un ratito al blog. ¡Lo siento!

La razón por la que escribo esta entrada es porque hace un añito empecé mi particular aventura, abriendo este blog. Ciertamente, lo abrí antes para dejar el diseño listo. Pero el día realmente importante fue el 20 de septiembre, pues fue cuando publiqué la primera entrada. Una presentación bastante mona e informativa, por si a alguien le picaba la curiosidad.

Aunque al principio no tenía planeado subir relatos, me alegro mucho de haber cambiado de opinión, pues considero que ese es justamente uno de los atractivos de este blog. Y eso que ya he tenido algunos blogs en el pasado, pero tengo que admitir que tener un blog y que éste funcione son cosas que realmente no tienen nada que ver.

Gracias a este añito le he perdido el miedo a los concursos. Ahora simplemente les tengo cautela. Ya es un progreso, ¿verdad? Por cosas de la vida, lo cierto es que no he escrito tanto como me hubiera gustado. Y, la verdad, lo más importante que escribí se acabó perdiendo en extrañas circunstancias como cierta 3DS negra que tenía y varios juegos de Pokémon, jum... A pesar de haber sido un annus horribilis en la materia personal, debo admitir que he aprendido mucho. Ya no me siento tan perdida y aislada. Y aunque no lo creáis, eso es muy importante para mí.

Parece que, poco a poco, todo va a mejor. Y eso me anima a querer seguir escribiendo y aprendiendo todo lo que me sea posible, pues es lo que me gusta hacer. Realmente, este viaje solo acaba de empezar. ¿Me acompañáis?

p.d. Para que veáis que hoy ha sido un buen día: ¡me ha tocado un código para la demo especial de Super Smash Bros 3DS! Gracias a La Tribu Gamer por haber tuiteado el código para el tuitero más rápido. Aunque conseguí un código el mismo día de la polémica distribución, decidí compartirlo con un amigo. Se ve que he recibido mi recompensa por ser generosa, vaya...

p.p.d. Siento mucho si la tarta de Nyan Cat os da hambre. Era o poner esa foto o poner cierto gif de Skitty no apto para epilépticos. ¡Necesitaba un poco de ambiente festivo!

p.p.p.d. Se me había olvidado comentar que he decidido unificar las dos columnas en una sola. Opino que ahora se puede leer con más comodidad. No soy fan de los cambios radicales en el diseño, pero ahora está mucho mejor que al principio, ¿no creéis?

16 de septiembre de 2014

Capítulo 18 - De concursos...

Últimamente llevo una racha más o menos buena. En unos meses me he presentado a unos tres concursos y en los tres he sido seleccionada. Vale, no suena igual de bien que ganadora o finalista. Pero que al menos me tengan en cuenta en todos esos concursos quiere decir algo. Que al menos sé juntar letras, algo que no todo el mundo puede decir.

La verdad es que hasta hace poco me mostraba bastante reticente a presentarme a cualquier tipo de concurso o certamen. Cierto es que hay algunos que ya están fallados incluso antes de existir, mientras que otros son totalmente honestos con la mecánica. Pues bien, ahora que afortunadamente he madurado un poco en ese aspecto, intento presentarme a los que sé o, al menos, sospecho, que no se salen de mis posibilidades como escritora. Y, de paso, si son certámenes limpios, mejor que mejor.

¿Pero qué pasa? Que a veces hay bases que son consideradas abusivas. Como aquellas en las que te obligan a comprar el volumen que publiquen con los relatos ganadores si quieres ver el tuyo publicado. O la renuncia a los derechos de autor, algo bastante clásico. O, quizás, el premio, ya sea económico o en especie, sea bastante inferior a las regalías que debería tener el texto premiado en cuestión. Y esas son las más conocidas, que seguro que hay más.

Recuerdo el primer concurso al que me presenté, que dio la casualidad de que lo gané. Era una chica de secundaria que aún no había abandonado el script fanfiquero. ¡Dad gracias a que por entonces no se llevaban las rayitas ni esas cosas! Volviendo a lo que me ocupa: no era una niña, pero tampoco una adulta. Y la verdad es que estaba nueva respecto a esos temas. De hecho, creo que por entonces no tenía totalmente claro si realmente quería dedicarme a escribir o bien veía mi futuro en otra profesión.

Centrándome en lo que verdaderamente me ocupa: si la persona que soy ahora hubiera visto esas bases las hubiera cogido y las hubiera roto en mil pedacitos. Primero porque el premio solo era un ejemplar de la obra y varios libros más del fondo editorial de la organizadora. Segundo porque la obra no generaba derechos de autor. Y tercero porque, para dinamitar todo lo anterior, en la siguiente edición del concurso el premio era un iPad. ¡Con lo bien que me hubiera ido por entonces!

Vale que ahora, más que concursar por el premio, lo hago para decirle al mundo lo que hago y cómo lo hago. Pero sería una hipócrita si os contara que los premios no significan nada. Al menos es un aliciente que te anima a querer continuar haciendo las cosas bien. Eso sí, tened cuidado, que hay gente con la cara muy dura ahí afuera.

7 de septiembre de 2014

Capítulo 17 - El reto de las palabras

¿Habéis probado alguna vez algún ejercicio creativo? Yo suelo hacer algunas cosas para escribir cuando ando falta de ideas, como mezclar dos cosas que me gustan y sacar una tercera que contenga elementos de ambas. O bien intentar escribir de forma automática, sin mucho éxito. Aunque lo que he hecho esta ocasión ha sido un poco más público y trabajoso. ¡Pero no por ello menos reconfortante!

Ayer lancé públicamente un reto en mi perfil de Twitter, mi página de autor en Facebook y un grupo de escritores de la última red social. ¿En qué consistía? Bien, cualquier usuario podía darme cinco palabras cualesquiera a su completa elección. Entonces, yo tenía que escribir un relato de alrededor de 200 palabras usando, al menos una vez, las cinco palabras propuestas. ¿Cómo creéis que me fue?

Hasta medianoche, la hora límite que fijé, recibí unas once propuestas a través de Facebook y una a través de Twitter. Teniendo en cuenta que mis esfuerzos publicitarios se centraron en la primera red social, esta diferencia no debería asustaros lo más mínimo. Lo mejor fue que fui capaz de completar todas las propuestas antes de ese momento, aunque me demoré en colgar la última porque llegó muy justa de tiempo. De todas formas, muchas gracias a todos lo que han hecho posible este pequeño juego colaborando con sus palabras.

Para que vosotros mismos podáis comprobar todo lo que he escrito ayer, os dejo una lista con enlaces a todos los relatos. En cada entrada indico las palabras que me han propuesto y quién lo hizo. ¡Aviso! Es un viaje demasiado trepidante.
  1. Fantasía Final
  2. El agente de aduanas
  3. Quetzacóatl
  4. El nigromante
  5. El portal de los deseos
  6. El payaso y la cornucopia
  7. Adiós
  8. Doctor Ortega
  9. Sirenas
  10. Dulcelandia
  11. En la calle
  12. Hermanas
¿Qué os parece? ¿Os atreveríais a hacer algo así? ¡Espero vuestras opiniones!

6 de septiembre de 2014

Hermanas

Hoy Sofía y Estrella dejaban España. No sabían si era por un tiempo o sería para siempre, pero dejar el país que las había visto nacer era algo que nunca se hubieran imaginado.

Como otras muchas personas, ellas y sus padres se mudaban para prosperar y poder tener una vida feliz sin temer perder el día menos pensado sus empleos o que les quiten libertades sin saberlo. Nadie merecía vivir así.

Las niñas iban sonrientes en el coche. Sabían que el viaje sería un poco largo y tendrían que parar varias veces, pero estaban tan ilusionadas ante las nuevas experiencias que iban a vivir juntas que poco les importaba todo lo demás.

Era cierto que dejaban muchísimas cosas atrás. El colegio en el que habían estudiado desde que eran pequeñas, sus amigas de clase, el parque al que iban a jugar, el kiosko donde compraban golosinas… Eran demasiados recuerdos y no podían llevárselos de forma tangible con ellas, pero esos momentos estarían siempre en sus corazones.

Pero si había algo que iba a acompañar a Sofía y a Estrella allí donde fueran era la gran hermandad que las unía.
Nota de autor: ¡Sorpresa! Este SÍ es el último texto del reto de las cinco palabras, exceptuando uno que es más largo y es más bien una especie de duelo. Las palabras me las ha dado Weny Elena Moreno, desde Facebook. Ha elegido niñas, país, vida, hermandad y experiencias. Además, me ha pedido que utilizara los nombres Sofía y Estrella en, al menos, una ocasión.

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