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28 de marzo de 2018

Capítulo 29 - Escribid, malditos, ¡escribid!

Esta no pretende ser una entrada disculpa por mi ausencia. Y la verdad, quienes conozcan mis circunstancias personales sabrán que tengo mis razones. Quizá debería regar algo más esta pobre flor, pero eso es un problema que debo resolver yo con mis demonios internos. No obstante, llevo unos días siendo testigo, en silencio, de cómo se está despreciando la obra de autores jóvenes y/o autopublicados. Por razones clasistas y que no vienen a cuento. Razones que quizá ya hayáis oído y que no merece la pena repetir.

Sin entrar en consideraciones de género y gustos personales, ya se ha hablado muchísimas veces de cómo la visión que tiene la mayor parte del público sobre los libros autopublicados es una visión distorsionada y bastante alejada de la realidad. La máxima de que si una editorial apoya un libro es porque tiene un "algo" y los que autopublican no tienen ese nivel de calidad queda cada día un poco más enterrada. Las editoriales buscan hacer negocio y si, por ejemplo, alguien famoso escribe un poemario, por absurdamente malo que sea, si creen que el nombre de esa persona hará que los libros se vendan solos, les dará igual la calidad literaria.

A raíz de lo que acabo de explicar, hay muchos autores, no solo noveles, que deciden autopublicar. Y, sin entrar en el posible abanico de razones que tengan para llegar a esa decisión, ¿acaso su obra es menos solo porque han decidido dejar de lado el modelo clásico? Evidentemente no. Aunque no me siento personalmente autorizada para hablar de autopublicación ya que no me veo publicando nada de lo que escriba a corto-medio plazo, he de decir que es un camino que elegiría. Porque, para sorpresa de muchos, hay personas que no buscamos dinero en la escritura. Yo entendí que, de seguir escribiendo, debía hacerlo por mi felicidad personal y, quizá, para aquellos que vean algo en mi pluma. Si algún día publico algo, tengo claro que no lo haré por el dinero. Lo haré solo por el placer de transmitir. Y sé que no estoy sola en esta visión. ¿Eso quiere decir automáticamente que todo cuanto escriba va a ser malo? Si por algún instante has pensado que sí, te recomiendo que empieces a bucear en el mundo de los autores autopublicados.

Y lo que es peor... Gente que dice que no se debería escribir. Me pregunto muy seriamente: ¿de dónde salen? Desde que la escritura existe, siempre se ha escrito. Desde simples noticias y memorias hasta extensísimas novelas. De hecho, cuando leí esa afirmación, me imaginé a alguien gritándole a Dante Aligheri: "Dante, pesao, deja de escribir sobre Beatriz y ve a encargarte de otros asuntos". Es tan absurdo que no puedo evitar sonreír, como mínimo. La escritura es arte. Y el arte es la forma que tenemos de canalizar nuestros sentimientos, sueños, demonios internos o lo que sea. Que sea de tu gusto o no ya es algo personal. Pero afirmar tajantemente que no debería hacerse es como tomar un ave y cortarle las alas.

Así que para esos repartecarneses que se creen con autoridad para juzgar un libro por detalles tan triviales como estos, tengo saludos para vosotros. Un libro no es la editorial que lo publica, o el nombre, la edad o incluso el género de quien lo escribe. Un libro es algo mucho más profundo que esos detalles superficiales. Quienes tengáis buen bagaje literario no necesitaréis que os cuente más.

En cuanto a esos autores que os hayáis podido sentir atacados, ofendidos o simplemente aludidos con esas palabras, tengo un deseo (o quizá una orden) para vosotros: escribid, malditos, ¡escribid! No importa lo que sea. Puede ser un poema. Un relato. Ese sueño húmedo que acabas de tener y quieres recordar para siempre. Pero escribid. Os lo ruego. Aunque nadie vaya a leer nunca la tinta que estáis derramando. Por favor, hacedlo. Vuestra voz puede parecer pequeña e imperfecta, pero creedme, vuestra alma notará esa ausencia. El mundo lo notará. Aunque insistas en ocultarlo.

22 de septiembre de 2016

Capítulo 28 - Bucles

¿Nunca os ha pasado que tenéis la sensación de que, hagáis lo que hagáis, siempre acabáis viviendo lo mismo?

Es curioso, pero hace tres años y dos días fue cuando abrí el blog. Y si comparo ese momento con mi presente, encuentro que hay muchas similitudes. Más de las que me gustarían.

Hay algunas similitudes que me gustan, como el hecho de estar preparando una tiendita de bisutería online, aunque la de entonces ya no existe y la de ahora está a punto de abrir y, por supuesto, mucho mejor planeada y habiendo aprendido de mis fallos de entonces. Pero no puedo decir lo mismo de las otras.

¿Por qué este escrito? Siento que me he quedado congelada en algún lugar. Como si me fuera imposible seguir avanzando. No sé si es por falta de esfuerzo o que simplemente el mundo, este mundo, no es mi lugar. Veo como todo el mundo avanza de una forma u otra, pero yo sigo estancada en el mismo lodazal. Yo diría que incluso hundiéndome. Y por mucho que me esfuerce, por mucho que busque la manera de mejorar las cosas, solo soy capaz de sentir cómo me hundo. Es como si me esforzara el triple que los demás, pero a cambio solo recibo un tercio en comparación. Es descorazonador.

O quizá simplemente sea que la meritocracia es mentira. Y la sucesión lineal del tiempo, puestos a desmontar mentiras.

5 de septiembre de 2016

Capítulo 27 - Amor al arte

Aviso desde ya mismo que esta entrada va a ser muy errática. Por dos razones, básicamente. La primera es que estoy escribiendo esto algo ligeramente enfadada, y según me he dado cuenta en los últimos tiempos influye mucho en mi voz. Y segundo porque he empezado a escribir a eso de las 2:08 am, lo que significa que estoy casi en mi hora creativa. Lo que significa que puede que se me vaya muuucho la pinza.

¿Cómo me ha llegado la inspiración para esto? Pues siendo una vaga, como siempre. Una vaga en Twitter, para ser más específica. Entonces, como si el mundo quisiera que me ofuscara lo mío, apareció un tuit de la genial cuenta @forexposure_txt, la cual os recomiendo.

Esto fue exactamente lo que vi:

He aquí una traducción sobre la marcha (y quizá no muy correcta) para aquellos que no llevéis muy bien el inglés:
Esto es tan solo un recordatorio de que la persona que paga a esos artistas de Patreon probablemente tenga un trabajo en el que le pagan el salario mínimo y tenga que pagar su alquiler y mantenerse *igual que tú* y seguramente no tenga dinero de sobra para pagar *tu* alquiler y facturas; y tampoco tienen el tiempo o dinero que un EMPRESARIO tendría para pagarte un sueldo regularmente. Al contrario que un empresario, no están OBLIGADOS a pagarte. Eres un freelance, no un trabajador. Gracias, y ten un buen día.
Antes de seguir, un matiz rápido: yo diferencio entre freelance y autónomo. Para mí, a un freelance puedes darle una serie limitada de instrucciones como guía para seguir su trabajo. Unas indicaciones, pero poco más. Sin embargo, a un autónomo no puedes darle estas instrucciones, ya que ellos trabajan siempre bajo sus propias instrucciones. Sé que es pedante y quizá algo irrelevante para el meollo mental que quiero expresar, pero lo sentía necesario.

Hay mucha gente ahí afuera con la concepción terriblemente clasista de que el arte en sí mismo no es un trabajo de verdad, y que por lo tanto todos aquellos que de una forma comen gracias a sus habilidades artísticas tienen que buscarse un trabajo de verdad. Obviamente, el objetivo de esta entrada no es explicaros por qué el arte sí es un trabajo. Podría hacerlo, pero mejor lo dejo para otra ocasión o acabaré escribiendo hasta el amanecer. Aunque os adelanto la conclusión: sí, el arte es un trabajo tan válido como cualquier otro.

Tampoco creo necesario explicaros que en la industria cultural generalista hay muchas personas que comen gracias al esfuerzo de un artista. Por ejemplo, cuando un escritor conocido publica un libro, las ganancias que genera la venta del volumen no van solo para el escritor, sino también para la editorial, los distribuidores, los libreros y, al final, el escritor. El cual, por cierto, puede considerarse muy afortunado si recibe el 10% de esa cifra.

Con estos datos puestos sobre la mesa, por fin puedo acercarme a lo que quiero expresar: yo, como ¿artista? que soy, no entiendo el odio que se genera contra nosotros por el simple hecho de querer algo de retribución. Aunque sea de manera simbólica.

Bien es cierto que en este blog no tengo ninguna forma de monetización. No hay anuncios, no tengo un botón de Paypal para donaciones y, mucho menos, una cuenta de Patreon. Y de nada por el estilo, realmente. Vale que hubo un momento hace meses en el que me planteé cierta monetización debido a mis circunstancias personales, pero al final desistí porque sencillamente no me consideraba digna de ser retribuida por este blog. Más que nada porque este blog no es mi trabajo, sino mi hobby. Y, a menos que empiece a (auto)publicar libros, dudo mucho que esta dinámica cambie.

Pero, ¿qué pasa para aquellos que crean contenido de forma regular? Aquellos que, con mejor o peor maña, se esfuerzan en crear algo original, de calidad y con cierta regularidad. ¿Acaso no merecen una retribución? Yo digo SÍ.

Crear arte, sea del tipo que sea, requiere de una inversión. Sea el que sea. Yo, por ejemplo, soy muy afortunada y realmente lo que necesito es una libreta, un lápiz, una goma y un afilador. Esto es todo cuando necesito para crear. Obviamente, para hacer llegar lo que escribo a vosotros necesito electricidad para hacer funcionar mi ordenador y una conexión a internet para acceder a mi blog, el cual es gratuito. Mi dominio también es gratuito, así que realmente solo tendría que pagar por la electricidad, mi ordenador si no lo tuviera previamente y la conexión a internet. Y al menos por aquí puedo tener estas tres cosas gratis si voy a la biblioteca municipal.

Pero no todas las artes funcionan igual que la escritura, y la inversión puede crecer hasta límites que ni tú ni yo nos podemos imaginar. Alguien que dibuje a color seguramente necesite lápices o pinturas de buena calidad. Y créeme, no es barato. Los músicos necesitarán instrumentos fiables, así como dispositivos para grabar, mezclar y manipular sus piezas. Los vloggers necesitan una buena cámara, probablemente un fondo de croma o un escenario y un ordenador lo suficientemente bueno para editar y renderizar los vídeos sin que pierdan calidad o el aparato explote en el proceso. Y sí, solo estoy teniendo en cuenta lo necesario para crear. ¿Entendéis por dónde van los tiros?

Efectivamente: CREAR NO ES GRATIS. Y de hecho, ¿qué es gratis en esta vida? Pero el arte que consumís, de una forma u otra, tiene una inversión detrás. Cierto es que que hay casos, como lo que hago yo en este blog, en los que no esperamos nada a nivel monetario. Pero, y tal como expliqué hace unos párrafos, es porque es un hobby. En el momento en el que adquirimos una posición más profesional todo cambia.

Aquí es donde entran Patreon, los botones de donación y todo cuanto se os antoje. Cualquiera que sepa un poquito cómo funcionan estas cosas sabrá que no es obligatorio pagar nada. Por ejemplo, Smooth McGroove publicita su Patreon al final de sus vídeos en Youtube. ¿Pero eso quiere decir que aquellos que no podemos/no queremos donarle no podemos ver sus vídeos? ¡No!

Así que la persona que escribió lo del screenshot debería plantearse un poco su punto de vista, ya que está cayendo en una falacia para descreditar estas plataformas. Sí, somos conscientes de que la mayoría de estas personas son gente trabajando por el sueldo mínimo, y que si separan 5 libras mensuales o hacen una donación puntual se lo están quitando de su sustento para que lo tengamos nosotros. ¿Pero les obligamos? ¡No, por favor! Y de hecho, al menos en Patreon, me consta que se dan recompensas exclusivas a aquellos que les patrocinan. ¿Esto es malo? ¡Claro que no! Es más, estas recompensas son para agradecerles este esfuerzo y consideración. Soy incapaz de ver algo negativo en esto.

Querer una retribución monetaria no está mal. En serio, no. Por ejemplo, vosotros no vais a un tatuador y le decís que os haga ese tatuaje tan chulo de gratis, ¿verdad que no? Y me supongo que tampoco vais a quien tiene una tienda en Etsy de lo que sea y le decís que queréis X producto gratis. Entonces, ¿por qué hacer diferencias? Si todos mis ejemplos implican cierto grado de profesionalización e inversión para ser llevados a cabo, ¿por qué colocar esta barrera? ¿Acaso es porque son contenidos intangibles que podéis encontrar a patadas en internet de forma gratuita?

En serio, pensadlo. Poneos en el lugar de todos aquellos cuyas donaciones les ayudan a seguir dándoos esos vídeos, esa música o esos dibujos tan chulos. ¡O inclusos esos artículos tan fascinantes! Entonces estoy segura de que entenderéis mi punto completamente.

Mientras tanto, creo que yo seré más feliz haciendo esto por amor al arte. Válgame la redundancia.

18 de agosto de 2015

Capítulo 26 - Anonimato

Antes de empezar a escribir lo que viene siendo la entrada, propiamente dicha, me gustaría advertir a mis posibles lectores de que esta reflexión que vais a leer es personal. Y me ha tomado su tiempo organizarla en mi cabeza porque son muchos pequeños puntos y, si los organizo mal, no se puede comprender el gran punto al que pretendo llegar.

En cualquier caso, puedo contaros la conclusión a la que he llegado después de todo mi cacao mental: el anonimato está infravalorado.

Sé que buenas a primeras parece una afirmación estúpida y carente de base. Por eso necesito matizar uno a uno mis puntos para que comprendáis por qué he llegado a esta conclusión. Y el primero de ellos es algo que, si me seguís desde algún tiempo, deberíais saber. Tened en cuenta que prácticamente todo lo que publico en este blog va especialmente orientado a personas que, como yo, aspiran a convertirse en escritores.

Creedme, este matiz es realmente importante, pues es la base de todo el planteamiento posterior.

En un ejercicio de honestidad con nosotros mismos, tenemos que admitir que, en más de una ocasión, hemos soñado despiertos con escribir la historia de nuestros sueños, que una buena editorial se interese por ella y saltar a la fama. Está bien soñar con eso, sobre todo si detrás de ese sueño hay un trabajo detrás. Pero fijo que pocos han llegado a plantearse el lado menos amable de ese sueño.

Yo admito con naturalidad que me gustaría ser conocida como novelista de fantasía, especialmente dentro de la novela vampírica. Pero también confieso que yo no estoy preparada para ello y, mucho menos, puedo hacer el esfuerzo necesario para hacer mi sueño realidad, teniendo en cuenta mi situación personal actual y a corto plazo.

Pero, si me salgo fuera de los factores relativos a mi propia persona, me encuentro con que la industria editorial de mi lengua materna tiene su reputación bastante dañada por pequeñas pseudoeditoriales que se dedican a embaucar escritores noveles y no tan noveles prometiéndoles incluso la luna. No hay mucho que añadir sobre este tema, pues cualquiera quetenga cinco minutos y sepa usar Google con pericia podrá encontrar fácilmente escándalos relacionados con este tema.

Muchos llegaréis a la conclusión de que la autopublicación es la mejor salida. No puedo discutirlo, pues al menos las tareas de gestión, publicidad y demás recaen sobre uno mismo. El problema es que, nos guste o no, el mercado de la autopublicación, especialmente Amazon, está repleto de libros que, por un motivo u otro, no han sido lo suficientemente cuidados, lo que hace que se tenga una mala imagen de la autopublicación por culpa de un pequeño grupo. Otro debate que da para muchas horas.

Pero, ¿qué sucede si tenemos la suerte de firmar con una editorial grande? Vale, si de verdad se interesan por nuestro escrito tendrá una buena publicidad y unas ventas respetables. Siempre y cuando no tengas que competir con algún youtuber explorando otros terrenos o un famoso por méritos dudosos, claro está. Pero firmar con un grande supone una gran responsabilidad, sobre todo si pasas a ser un nombre relevante dentro de la editorial.

Y entonces, es cuando el acto de escribir deja de ser un arte para pasar a ser solo trabajo.

Y cuando algo pasa a ser un simple trabajo, se pierden las ganas.

Por eso valoro mi tiempo como autora anónima. Quizá no me lea tanta gente como realmente me gustaría, eso es cierto. Pero con el tiempo he aprendido a apreciar cada aspecto de la escritura. Y aunque confieso que me preocupa ser leída, también admito que tengo bastantes relatos ocultos que he escrito solo por el placer de plasmarlos en un papel. Algunos llamarían a esto madurar. Yo lo llamo crecer.

También valoro mucho la libertad creativa de la que dispongo ahora mismo. No estoy atada a las reglas de nadie, lo que me concede la libertad de escribir sobre lo que yo crea oportuno. Sin presiones ni limitaciones por parte de nadie.

Quizá el único inconveniente es que por mis obligaciones personales no puedo dedicarle todo el tiempo a escribir. No obstante, ese tiempo que sí puedo utilizar lo puedo organizar como yo considere oportuno.

Por todo esto, he llegado a la conclusión de que el ser un escritor anónimo está infravalorado. Muchos escriben pensando en el momento en el que su nombre resonará en todas partes, si alguna vez lo hace. No tiene nada de malo soñar, pero hay que saber tener los pies en la tierra y disfrutar del momento.

18 de mayo de 2015

Capítulo 25 - Triángulos amorosos

Estoy segura de que todos nos hemos topado en, al menos, una ocasión, con un triángulo amoroso en alguna historia que seguimos. Ya sea en un libro, un cómic, una serie o, incluso, en un videojuego. Están en todas partes, es un hecho. Tanto, que la web TvTropes tiene esta realidad recogida como un cliché.

Ahora que ya os he introducido el tema, puedo deciros sin ningún rencor que yo soy otra de tantas personas que odian encontrarse un triángulo amoroso. Para mí un triángulo amoroso es como echarle mejillones a la pizza. La pizza ya de por sí es perfecta. Los mejillones la arruinan. Otros dirán que la culpa es de la piña, pero esos en mi mesa nunca serán bienvenidos.

Sé que esta entrada quizá no añada nada nuevo a las razones por las que odiar los triángulos amorosos, pero lo que sí puedo deciros es que al menos son mis razones. Y como son mis argumentos, los explicaré a mi manera. Mientras resulten comprensibles, creo que no hay nada malo en mis palabras.

Eso sí, aviso desde ya:

ADVERTENCIA DE SPOILERS
Voy a usar Final Fantasy VII como base para argumentar mi punto de vista. Además, mencionaré Final Fantasy X y Memorias de Idhún como refuerzo. Si tienes intenciones de jugar o leer, será mejor que te des la vuelta.
Yo entiendo que en un libro de genero romántico, erótico o afines haya que poner un triángulo amoroso. Porque gracias a uno puedes permitirte meter chicha del tipo que quieras. Es una verdad como un templo. El problema llega cuando ese cliché sale del lugar en el que suele funcionar bien.

Mi ejemplo es Final Fantasy VII, típico videojuego JRPG en el que un tipo malvado con un peinado extraño y una identidad de género que puede llegar a ser confusa busca destruir el mundo. Este resumen sin entrar en detalles sirve para describir casi cualquier juego de la franquicia. Igualmente, se puede llegar a una conclusión sencilla: no es un videojuego en el que debamos tontear con alguien en concreto para sacar un final bonito. O si no se llamaría Final Fantasy Memorial en homenaje a cierto simulador de citas.

La cuestión es que existe un triángulo amoroso entre el protagonista, su amiga de la infancia y una chica que entra en discordia. En efecto, me refiero a Cloud, a Tifa y a Aeris. Aunque esto no tiene mucho que ver con la historia, hay momentos en los que a Cloud se le da a elegir cuál será su diálogo, pudiendo inclinarse más hacia Aeris o hacia Tifa. Existen otras opciones, pero estas dos resultan ser las más obvias.

Resumiendo: es un triángulo orgánico.

Cierto es que hay un momento en el juego en el que pierdes totalmente la sensación de estar jugando a un JRPG debido a que hay una cita en un parque de atracciones, con paseo en noria incluido. Pero después de ahí la sensación de triángulo casi desaparece, y más después de la intromisión de cierto caballero portador de una Masamune. Ya me entendéis. Así que el triángulo, si es que se resuelve, lo hace de forma favorable a Tifa. Aunque Cloud siga viendo a Aeris de forma especial. ¿Y quién no, SI HA DADO TU VIDA POR TI?

El problema es cuando el triángulo no es orgánico. Vamos, forzado. Para que me comprendáis. Es el caso de Final Fantasy X.

Yuna bebe los vientos por el tipo atolondrado del pasado. Y Tidus, aunque es advertido de que no debe enamorarse de Yuna, lo hace. Porque puede. ¿Qué triángulo hay aquí entonces?

El tercero en discordia es Seymour, al que realmente se la pela absolutamente todo con tal de destruir el mundo controlando a Sihn. ¿Y cuál es la forma de acercarse a su objetivo? Casarse con Yuna, que ella le ofrezca como sacrificio para acabar con Sihn y, por causa de ello, convertirse en el nuevo Sihn.

El problema es que a causa de este triángulo forzado hay una parte del juego en la que todo gira alrededor de la boda entre Yuna y Seymour. Hasta hay una escena de corte un tanto larga que va, justamente, de parar la boda.

¿Y cómo resolvemos el triángulo? Pues la opción principal es resolverlo de la forma más heterosexual y monógama posible. O, en casos algo raros, destruyéndolo del todo. Todo depende del tipo de final que se desee, si uno alegre o uno más bien triste.

Sin embargo, si hay un triángulo que se resuelve de forma curiosa es el de Memorias de Idhún. Vale, sigue siendo un final heterosexual, pero al menos acaba en una relación dual entre la chica y los dos chicos. Algo que seguro que nadie se esperaba.

Una vez explicados mis tres ejemplos de forma sencilla, creo que ya puedo empezar a hablar con más propiedad de este asunto.

Eso de que me cuelen triángulos en lo que voy a leer, ver o jugar no me gusta. Entiendo que a veces pueden ser influyentes en la historia, como es el caso de Final Fantasy X. Pero ese triángulo no había por dónde cogerlo. Yuna nunca tuvo interés romántico en Seymour. Y a Seymour le daba igual ella. De hecho, a Seymour solo le importa su propia persona. ¿No había otra forma de hacerlo más creíble o, al menos, no hacerlo tan pesado?

El de Final Fantasy VII realmente era prescindible. Tan prescindible que, quitando la parte de la cita en el parque de atracciones, realmente no existe y tampoco se resuelve de forma clara hacia ningún lugar. A menos que entremos en la mente de los fans del juego, que ya se encargan de hacer fanarts y fanfics al respecto.

Entonces, ¿para qué ponerlos? ¿No habría sido mejor profundizar en otros aspectos? Porque, si algo le critico a Final Fantasy VII es la poca profundidad en ciertos aspectos. Aunque Final Fantasy X no peca tanto en falta de profundidad, sí es cierto que hubiera preferido que me explicaran otras cosas antes que meterme un pseudotriángulo de por medio.

En cuanto al de Memorias de Idhún, no tengo mucho que criticarle respecto a presencia en la historia porque, además de influyente, guste o no, la pluma de Laura Gallego tiende demasiado hacia el romanticismo. Por esa razón, un triángulo en una novela suya no es del todo malo. Aunque, como afirmé al principio, sea un tópico tan manido que aburra.

Sé que coger dos de mis videojuegos favoritos como ejemplos de peso para justificar mi punto de vista quizá no sea lo más valido. Pero estoy segura de que hay muchos libros que tienen triángulos parecidos. Y que, por una razón u otra, acaban resolviéndose de manera parecida. Entonces, si se van a desarrollar de manera parecida y resolverse casi siempre de la misma forma, ¿para qué usar ese recurso? ¿No sería mejor buscar otra forma de profundizar en tus personajes y en tu historia?

Por eso, cada vez que veo algo que tiene una de estas insidiosas formas geométricas como leitmotiv, suelo acabar ignorándolo. Porque ya me sé el final sin haberme molestado en los detalles. Mi mente quiere cosas nuevas. Mucho me tiene que gustar para que siga adelante.

10 de mayo de 2015

Capítulo 24 - Para mí

Supongo que a veces todos pasamos por momentos así. Momentos en los que las palabras apenas fluyen. Y, si lo hacen, por la razón que sea, preferimos guardarlas para nosotros mismos. Como a mí me pasa ahora.

Aunque tengo algunos escritos en mi libreta que me gustan, prefiero guardarlos para mí. Además, ahora, cada vez que la veo, en vez de tener ganas de abrirla y empezar a escribir lo primero que se me ocurra, simplemente no me apetece. No sale de mí.

Quizá es el estrés de mi vida personal. Quizá es la apatía que siento por primavera. El caso es que no me apetece escribir. No me gusta que sea así, pero negar el problema es todavía peor.

A veces, lo mejor es tener una época solo para mí.

17 de abril de 2015

Capítulo 23 - El diseño también importa

Sé que por el título de esta entrada quizá os sintáis un poco perdidos y hasta os preguntéis si, efectivamente, la persona que está escribiendo estas líneas es quien se hace llamar Tangoth. A simple vista, esto no tiene nada que ver con escribir, pero a medida que vayáis leyendo comprenderéis mi propósito.

Ayer estaba un poco aburrida y falta de ideas, así que me puse a curiosear blogs ajenos de personas que también escriben, a ver si así se me encendía la bombilla y escribía algo nuevo. Lo que fuera.

Parece que funcionó, pues estoy escribiendo esto. Lo malo es que esta entrada nace de fijarme en pecados ajenos. Soy consciente de que yo no soy la mejor diseñando cosas. De hecho, normalmente soy demasiado sobria o me voy al otro extremo y lo sobrecargo. Pero al menos tengo claras unas pequeñas pautas sobre el diseño de mi blog respecto a mi propósito final.
  • Escribo. Por lo tanto, mi propósito final es que los visitantes se queden a leer. Por eso, huyo de adornos visuales demasiado llamativos y de fondos que puedan suponer un obstáculo o una distracción a la lectura. Está bien querer tener un blog bonito, pero hay que saber encontrar el punto entre belleza y utilidad.
  • Creo mi marca a través de mi forma de hacer las cosas. ¿O acaso os creíais que la presencia de Skitty en este blog era gratuita? ¡JA! De hecho, para este blog he tomado a esa gatita y el color rojo como mis señas de identidad. Y no pienso cambiarlas. Puedo hacer variaciones, como cambiar el fondo o modificar el tono de rojo por posibles molestias en la lectura. Pero el resto permanecerá inmutable, pues crear nuevamente una marca desde cero es algo que no considero una buena idea. Sobre todo sabiendo que ciertas personas ya me asocian de forma automática al citado pokémon. Sería un desperdicio.
  • ¿Música? No, gracias. Hay muchos blogs en los que, al entrar, una canción nos recibe en autoplay. Algunas veces es meramente ambiental. Pero en la inmensa mayoría de ocasiones el efecto que tiene este recurso es que busquemos el botón de Stop. Eso en el mejor de los casos, pues casi siempre se opta por abandonar el blog. Por eso es mejor evitar poner música. Primero porque tu gusto musical puede no coincidir con el de tus lectores; y segundo porque así, si ellos quieren escuchar alguna canción mientras leen, pueden elegirla con total libertad. Y lo más importante: evitas sustos innecesarios que ahuyentarán para siempre a muchos lectores potenciales.
  • Y, sobre todo, cuido lo que escribo. Me ha pasado en alguna que otra ocasión que he dejado de seguir un blog por el simple hecho de que el contenido no estaba lo suficientemente cuidado. No me refiero solo a faltas de ortografía, sino a fallos de todo tipo. En mi opinión, es mejor escribir con poca frecuencia, pero haciéndolo de forma cuidada, que publicar mucho contenido pero que siempre tenga fallos de redacción, estructura o diseño.
Y así es como hago yo las cosas. Entiendo que no todos estaremos de acuerdo en las mismas cosas, pero esta checklist suele dar buenos resultados. Obviamente, no sirve en todos los blogs, pues lo he orientado a blogs literarios y de escritores. Pero al menos es un buen punto de partida para aquellos que quieran iniciar esta aventura o corregir posibles errores.

10 de marzo de 2015

Capítulo 22 - En blanco

He estado cuatro días sin poder acceder a Internet. No porque yo misma me haya castigado, sino porque ha habido un problema ajeno a mí. Aún no se ha resuelto, pero con un poco de astucia he encontrado una forma alternativa de poder seguir en contacto con mis amigos y todo aquello que conlleva la web.

El problema no es ese. He tenido cuatro días bastante desocupados en los que mi única función real era mantener mi casa limpia, pudiendo usar el tiempo restante en lo que mejor me pareciera. Y, evidentemente, pensaba dedicarme a escribir.

No sé si es porque ahora mismo no estoy pasando por un buen momento personal o simplemente que el estrés de mi situación me tiene cegada, pero aunque he cogido mi libreta y me he sentado a hacer trabajar mi imaginación, no he sacado ni una mísera palabra. Me siento realmente frustrada por ello.

Supongo que lo mejor que puedo hacer por mí misma es intentar relajarme. Quizá solo así me vuelvan las ideas y la forma de plasmarlas en el papel.

17 de noviembre de 2014

Capítulo 21 - No hay NaNoWriMo para ti

Sí, como leéis. No hay NaNoWriMo para mí. Bueno, en realidad sí que hay NaNo. Lo que no hay es TIEMPO.

Tuve que dejar el NaNo hace ya unos cuantos días porque me estaba dando cuenta de una cosa: aunque podía escribir de sobra las 1.667 palabras diarias sin complicarme demasiado, lo cierto es que el tiempo que le dedicaba en realidad lo necesitaba para otras cosas. Resumiendo: que por ponerme en serio con el NaNo descuidé cosas aún más importantes.

Mi intención es seguir con Sephiroth's Inferno para cuando tenga tiempo. Si todo va bien, a finales de diciembre podría seguir escribiendo. O, si no sale del todo bien, ya en enero.

Creedme, soy la primera a la que le fastidia muchísimo haber tenido que droppear de esta manera, pues me encantaba mi historia y como la estaba desarrollando. Por eso me apetece seguirla. Creo en ese proyecto y sé que si me esfuerzo puede salir un buen crossover. Aunque pase sin pena ni gloria. Pero con que lo lea alguien y le guste, yo ya me doy por satisfecha.

Si todo va bien, procuraré que antes de final de mes tengáis aquí el primer capítulo corregido. El prólogo no sé si ponerlo, pues al fin y al cabo es un resumen muy resumido de la historia de Sephiroth en Crisis Core y Final Fantasy VII. No hace falta saber con detalle quién es Sephiroth para entender la historia, pero si me doy cuenta de que sí que lo es, también lo colgaré.

Y no, el final real no se parece en nada a lo que ya hay aquí de Sephiroth's Inferno. Desde este momento, voy a poner que es un protoproyecto para que nadie se sienta spoileado al leer eso. Básicamente porque ahí no habrá spoiler que valga, desde que nació la idea hasta ahora el Noveno Círculo ha cambiado.

Por último, pero no menos importante, la reacción de Sephiroth al saber que hasta dentro de dos meses no podré seguir haciendo que le pasen perrerías en el Infierno.


4 de octubre de 2014

Capítulo 20 - Pseudoeditoriales

Hace unos días, mientras revisaba mi perfil en Twitter, encontré una mención que no me esperaba para nada. Era una pequeña editorial que se había puesto en contacto conmigo ofertándome publicar mi posible libro sin exigirme mínimos de venta ni cobros por adelantado, adjuntando una dirección de correo electrónico.

La curiosidad mató al Skitty, como suelo decir, así que consulté tanto su página web como su perfil de Twitter. ¿Y qué fue lo que encontré? En su web pone claramente que solo están dispuestos a publicar autores residentes en España, mientras que en su cuenta en la citada red social prácticamente todos los tuits eran iguales, cambiando el destinatario.

Entiendo que esta sea la época del año en la que los escritores que tienen manuscritos preparados los van enviando a diversas editoriales para, con suerte, ser publicados en el siguiente año. Comprendo que esta sea el momento idóneo para publicitarse. Pero, en este caso, lo cierto es que no lo están haciendo nada bien. Para empezar porque lo hacen de una manera un tanto aleatoria, pues si se hubieran informado un poco sobre mí antes de mandarme aquel tuit habrían averiguado fácilmente que vivo en Francia, por lo que directamente no estarían dispuestos a ofrecerme sus servicios. Además, destacan de una manera bastante visible el hecho de que no cobran o exigen mínimos de venta, eso sin mencionar que piden el manuscrito completo y prometen dar una valoración en el plazo de un mes como máximo.

Aunque hubiera tenido listo algo para publicar, ¿pensáis que se lo habría confiado? Evidentemente, no.

Si algo he aprendido a fuerza de escucharlo muchísimas veces es que para publicar tu libro no debes pagar. Y, en caso de que te hagan pagar, prepárate para ser blanco de todo tipo de artimañas rastreras, pues ellos ya han cobrado y hecho negocio con tu obra y tus ilusiones. Una editorial de las de verdad no te cobrará, ni a ti ni a tus amigos y conocidos. Y, si lo hace, es coedición consentida o encubierta. Si os intentan exigir dinero en algún momento, lo más sensato que podéis hacer es huir.

El mundo editorial es difícil, lo sé. Y ahora lo es mucho más, pero eso no es óbice para que florezcan editoriales que, en lugar de ofrecerle sueños al mundo, se los roben con sus malas artes.

1 de octubre de 2014

Capítulo 19 - ¿Calentando motores?

Es 1 de octubre y seguro que más de uno ya está calentando motores para el NaNoWriMo, si es que no ha empezado a hacerlo antes. En cuanto a mí, estoy en una de mis famosas fases de indecisión extrema. No sé lo que hacer. Y no me gusta, pues queda un mes y no creo que sea buena idea dejarlo para el último momento.

Resumiendo mi experiencia del año pasado, planeé toda la historia el día antes, pues fue cuando recordé la existencia de este concurso contra uno mismo. Aunque al principio me fue bastante bien, tuve que dejarlo por causas personales. Al final solo hice unas 13.000 palabras. Para ser la primera vez no estaba nada mal. Pero quiero que esta vez sea mejor. Si puedo ganar, pues mejor que mejor.

A día de hoy, sigo dudando muy seriamente sobre lo que hacer. Y tengo tres opciones bastante claras, aunque todas ellas con sus pros e inconvenientes.
  • Wayewta. Esta es, en principio, la opción primordial. El origen resulta un poco extraño, pues realmente esto fue concebido como una partida de Mafia (apuntaos ya que estáis). Sin embargo, si cambio los personajes que usaré, estoy segura de que saldrá una historia de fantasía bastante interesante. La principal ventaja es la ilusión que le tengo a esta idea, mientras que los inconvenientes son que quizá un mes no sea tiempo suficiente para preparar todo lo que seguramente necesite para escribir.
  • Sephiroth's Inferno. En mi orden de prioridades, esta está en segundo lugar. Para que os hagáis una idea de qué puede salir, tenéis disponible este pequeño relato. Quizá no lo use en una posible versión final, pues siento que debo añadir cosas o incluso cambiarlas, pero orienta muchísimo a potenciales lectores. La ventaja es que, al ser un crossover, la parte de preparación está prácticamente hecha. En cambio, el principal inconveniente es que no sé si podré desarrollar una historia lo suficientemente larga o densa como para abarcar un mínimo de 50.000 palabras.
  • Crónicas del Sol Oscuro: El despertar [Corrección y continuación]. La razón por la que este manuscrito está el último en mi lista de prioridades es porque tengo un bloqueo desde hace mucho causado por cierto personaje que siento superior a mí. Las principales ventajas de escoger este escrito para el NaNoWriMo es que automáticamente lo ganaría, pues la versión actual supera las 50.000 palabras, así como que no necesitaría mucha planificación. El inconveniente es que me costaría mucho volver a coger el hilo de todos los cabos sueltos de forma correcta. Pero supongo que tarde o temprano debo hacerlo.
Es 1 de octubre, y más me vale decidirme de una vez por todas. Porque si no lo hago, me cogerá el toro por los cuernos y será mejor que no participe. Decidme que no soy la única que está más perdida que Wally.

16 de septiembre de 2014

Capítulo 18 - De concursos...

Últimamente llevo una racha más o menos buena. En unos meses me he presentado a unos tres concursos y en los tres he sido seleccionada. Vale, no suena igual de bien que ganadora o finalista. Pero que al menos me tengan en cuenta en todos esos concursos quiere decir algo. Que al menos sé juntar letras, algo que no todo el mundo puede decir.

La verdad es que hasta hace poco me mostraba bastante reticente a presentarme a cualquier tipo de concurso o certamen. Cierto es que hay algunos que ya están fallados incluso antes de existir, mientras que otros son totalmente honestos con la mecánica. Pues bien, ahora que afortunadamente he madurado un poco en ese aspecto, intento presentarme a los que sé o, al menos, sospecho, que no se salen de mis posibilidades como escritora. Y, de paso, si son certámenes limpios, mejor que mejor.

¿Pero qué pasa? Que a veces hay bases que son consideradas abusivas. Como aquellas en las que te obligan a comprar el volumen que publiquen con los relatos ganadores si quieres ver el tuyo publicado. O la renuncia a los derechos de autor, algo bastante clásico. O, quizás, el premio, ya sea económico o en especie, sea bastante inferior a las regalías que debería tener el texto premiado en cuestión. Y esas son las más conocidas, que seguro que hay más.

Recuerdo el primer concurso al que me presenté, que dio la casualidad de que lo gané. Era una chica de secundaria que aún no había abandonado el script fanfiquero. ¡Dad gracias a que por entonces no se llevaban las rayitas ni esas cosas! Volviendo a lo que me ocupa: no era una niña, pero tampoco una adulta. Y la verdad es que estaba nueva respecto a esos temas. De hecho, creo que por entonces no tenía totalmente claro si realmente quería dedicarme a escribir o bien veía mi futuro en otra profesión.

Centrándome en lo que verdaderamente me ocupa: si la persona que soy ahora hubiera visto esas bases las hubiera cogido y las hubiera roto en mil pedacitos. Primero porque el premio solo era un ejemplar de la obra y varios libros más del fondo editorial de la organizadora. Segundo porque la obra no generaba derechos de autor. Y tercero porque, para dinamitar todo lo anterior, en la siguiente edición del concurso el premio era un iPad. ¡Con lo bien que me hubiera ido por entonces!

Vale que ahora, más que concursar por el premio, lo hago para decirle al mundo lo que hago y cómo lo hago. Pero sería una hipócrita si os contara que los premios no significan nada. Al menos es un aliciente que te anima a querer continuar haciendo las cosas bien. Eso sí, tened cuidado, que hay gente con la cara muy dura ahí afuera.

7 de septiembre de 2014

Capítulo 17 - El reto de las palabras

¿Habéis probado alguna vez algún ejercicio creativo? Yo suelo hacer algunas cosas para escribir cuando ando falta de ideas, como mezclar dos cosas que me gustan y sacar una tercera que contenga elementos de ambas. O bien intentar escribir de forma automática, sin mucho éxito. Aunque lo que he hecho esta ocasión ha sido un poco más público y trabajoso. ¡Pero no por ello menos reconfortante!

Ayer lancé públicamente un reto en mi perfil de Twitter, mi página de autor en Facebook y un grupo de escritores de la última red social. ¿En qué consistía? Bien, cualquier usuario podía darme cinco palabras cualesquiera a su completa elección. Entonces, yo tenía que escribir un relato de alrededor de 200 palabras usando, al menos una vez, las cinco palabras propuestas. ¿Cómo creéis que me fue?

Hasta medianoche, la hora límite que fijé, recibí unas once propuestas a través de Facebook y una a través de Twitter. Teniendo en cuenta que mis esfuerzos publicitarios se centraron en la primera red social, esta diferencia no debería asustaros lo más mínimo. Lo mejor fue que fui capaz de completar todas las propuestas antes de ese momento, aunque me demoré en colgar la última porque llegó muy justa de tiempo. De todas formas, muchas gracias a todos lo que han hecho posible este pequeño juego colaborando con sus palabras.

Para que vosotros mismos podáis comprobar todo lo que he escrito ayer, os dejo una lista con enlaces a todos los relatos. En cada entrada indico las palabras que me han propuesto y quién lo hizo. ¡Aviso! Es un viaje demasiado trepidante.
  1. Fantasía Final
  2. El agente de aduanas
  3. Quetzacóatl
  4. El nigromante
  5. El portal de los deseos
  6. El payaso y la cornucopia
  7. Adiós
  8. Doctor Ortega
  9. Sirenas
  10. Dulcelandia
  11. En la calle
  12. Hermanas
¿Qué os parece? ¿Os atreveríais a hacer algo así? ¡Espero vuestras opiniones!

21 de agosto de 2014

Capítulo 16 - ¿Fanpic?

Mi concepto de fanpic


La primera vez que escuché la palabra "fanpic" casi mato a alguien. No, prefiero no recordar el contexto. Pero me dolió mucho, porque vino de una persona que no tenía ni puñetera idea (¡perdón!) de lo que estaba hablando. Y claro, lo triste es que esa persona, al menos, tenía que saber lo básico.

Ha llovido mucho desde ese momento, afortunadamente. Pero la palabra sigue viva. Por suerte, ayer me topé con un artículo en el que usaban esta palabrota como crítica. A pesar de todo, tampoco es que dejara muy bien parado el mundo fanfic, aduciendo que 50 sombras de Grey es un fanfic de Crepúsculo, algo que ya se sabía desde hace mucho.

Soy la primera en admitir que no todos los fanfics son buenos. De hecho, ya he admitido que no todo el mundo que los escribe sueña con ser escritor. Y es un hecho, en cualquier ámbito lingüístico. Otra cosa es que en el ámbito hispánico sea peor visto o no tenga tanta expansión. A pesar de todo, quiero dejar un par de cosas claras.

La trilogía de 50 sombras de Grey no es mala porque sea un fic de Crepúsculo con los nombres cambiados. En cambio, esta trilogía se me hace terriblemente odiosa porque toda la historia gira en torno a dos personajes que ni siquiera están bien construidos. El resto de personajes, si es relevante en algún momento de la historia, lo es de una forma tan borrosa que a los cinco minutos hasta te olvidas de su nombre. En cuanto al supuesto erotismo que nos intentan vender, hasta una chancla sudada podría excitarme más que el señor Grey llamándome "nena".

Como veis, mis argumentos no tienen en cuenta si es un fic o es una obra completamente original. Solo tengo en cuenta una cosa: si la autora se ha esforzado lo suficiente en crear un buen libro o no. Y lamento deciros que no es así.

De hecho, voy a daros ejemplos de supuestos fanfics que, en mi opinión, merecen tanto respeto como la versión original. De hecho, me voy a centrar en en el Infierno de La Divina Comedia, que tiene un par de fics por ahí y que, personalmente, los encuentro impecables. Eso sí, se salen de lo que es la literatura. Pero ahí están.

El disco Fairy Tales from Hell's Caves de Mandragora Scream recrea el viaje al Infierno de Dante, pero con un pequeño cambio: Virgilio es sustituido por una hada vampiro. A raíz de eso, desarrollan una historia de redención en cincuenta minutos. Muy recomendable si os gusta el metal gótico.

El otro fanfic que me gustaría destacar es el videojuego Dante's Inferno, que parte también de una premisa sencilla, pero más cercana a la obra original. ¿Qué pasaría si sustiyéramos al Dante frágil e inseguro por un Dante que ha luchado en las Cruzadas y es capaz de hacer que la Muerte necesite pañales? El resultado fue un hombre temible que recorrió un lugar monstruoso solo por obtener la redención de su amada, Beatriz. Mi recomendación personal es que lo juguéis en PS3, que en PSP los gráficos desmejoran un poco.

Como veis, no todos los fanfics son malos. De hecho, si fueran malos, usaría otra palabra para referirme a ellos: badfics. Como ejemplo de esta segunda palabra tenéis a Perla Shumajer, que entre los pantalones vortex y casarse en matrimonio ya podéis haceros una idea. No sé si es la peor badficker o la mejor parodia de ellos, pero el caso es que es un ejemplo de lo que no hay que hacer.

Así que, damas y caballeros, antes de leer un mal libro y afirmar que es malo porque el autor escribió fanfics o es un fanfic editado, seamos un poco más críticos con el esfuerzo realizado. No todos los que escriben fics quieren ser publicados como E.L. James. Y tampoco todos somos tan horribles para escribir fanpics de los que les dan patadas al diccionario.

A modo de post scriptum, si os apetece, podéis echarle un vistazo a la pestaña Fics, que encontraréis al inicio de mi blog. Ahí podréis ver fics míos recientes. Para ejemplificar mi argumento de que no todo lo que pulula por ahí son historias rayis o textos que harían sufrir a cualquier diccionario.

17 de junio de 2014

Capítulo 15 - El experimento


Si llevas un blog literario y piensas que nadie lee lo que escribes porque simplemente no sueles recibir comentarios, me alegra poder decirte que, casi con total seguridad, estás equivocado. Y lo mejor es que esta afirmación se puede extender a cualquier tipo de contenido en Internet.

¿Por qué empiezo este post con una afirmación tan machacante? Porque de eso va el asunto. Una prueba improvisada que me ha servido para ver, o al menos intuir, el alcance que tiene mi blog. Por lo menos entre mis seguidores de mi cuenta personal de Twitter.

Os pondré en antecedentes. Suelo entrar al panel de Blogger a diario, puesto que es donde puedo leer las nuevas entradas de los blogs que sigo. Pues hoy, cuando he mirado, he observado que apenas me quedaban unas sesenta visitas para llegar alas 8.000. Bonito número, ¿verdad? Pues ni yo misma sé como, se me ocurrió la, llamémosla, idea. O experimento. O concurso. O todo a la vez.

Una vez que tuve en mente la mecánica básica, aparte de poner un bonito contador para que el agraciado pudiera probar su suerte con un screenshot, conté en mi cuenta personal esa misma mecánica. Simplemente establecí que había que visitar mi blog. A cambio, el visitante 8.000 recibiría un escrito mío de unas 500 palabras, aproximadamente. Obviamente, eligiendo él la temática a tratar u otros aspectos deseados.

¿Cuánto tardé en tener un ganador? Pues más o menos unas dos horas desde el momento en el que expliqué la mecánica hasta que recibí el pantallazo del ganador. ¿Mis conclusiones? Puede que para blogs con más afluencia de tráfico dos horas para sesenta visitas resulte una cifra decepcionante. Pero, en mi caso, puedo decir que es una buena cifra. Eso demuestra que, al menos en mi perfil de Twitter hay gente interesada en lo que escribo aquí. Y aunque no lo parezca, lo agradezco mucho.

Así que blogueros y blogueras del mundo, no os desaniméis si veis que no os suelen dejar comentarios pero sí que suben las visitas. Eso no quiere decir que lo que hacéis esté mal. Simplemente, en muchas ocasiones, quienes estamos detrás de la pantalla somos algo tímidos para comentaros algo. Sí, aunque estemos protegidos por toda suerte de cacharrería informática. Solo esforzaos en lo que hacéis, que ya llegarán las recompensas a su debido momento.

¡Ah! Aún no sé sobre lo que debo escribir, pero os aseguro que en cuanto lo tenga listo lo voy a publicar aquí. Y creo que no va a ser la primera vez que haga esto. Claro que a la próxima avisaré con tiempo suficiente y organizándolo mejor. Estad atentos, si queréis.

25 de mayo de 2014

Capítulo 14 - Dejando de ser una aprendiz

Cuando veáis esta entrada, oficialmente será mi cumpleaños. Sí, tal día como hoy hace unos 23 años yo nací en algún lugar del mundo. Creo que dar esa información ya es entrar en detalles demasiado personales para mi gusto. Pero el propósito de esta entrada realmente no tiene nada que ver con eso.

El mejor regalo que puedo hacerme, y además uno bastante económico, es empezar en serio a hacer algo relacionado con la escritura. Y, efectivamente, lo primero es aprender a desenvolverme todavía mejor. Por eso he elegido este día para comenzar la Guía para la aprendiz de escritora, de Grisel R. Núñez. Ya que voy a estar un año de mi vida dedicándole un ratito más o menos extenso a la semana, prefiero hacerlo en una fecha que signifique mucho para mí. Y creo que no hay fecha más importante que el cumpleaños. Básicamente porque celebras que aún estás vivo. El efímero triunfo de la vida sobre la muerte.

Sé que a algunos os parecerá un tanto extraño que aún me siga considerando una aprendiz. Especialmente si me conocéis desde hace algo de tiempo y sabéis cómo me las gasto en estos terrenos. Pero no me importa reconocer con absoluta humildad que todavía me quedan muchas cosas que aprender. Así que aquí estoy, dispuesta a seguir luchando por lo que quiero, aunque a veces sienta que estoy tras una quimera.

Cuando leáis esto, lo más probable es que esté con mi chico y su hermana comiendo por ahí celebrando mi cumpleaños. Seguramente hablemos de alguna chorrada que tenga que ver con videojuegos. Pero mañana, cuando él esté de prácticas y ella en el instituto, aparte de encargarme del hogar, me dedicaré a lo que realmente siempre he querido hacer. Aunque algunos crean que este no es mi camino y otros consideren que soy realmente nefasta aún siguiéndolo. Lo siento mucho, pero no escribo para vosotros. Escribo por mis sueños y para quienes sepan apreciarlos. ¿O era por mis pesadillas?

21 de mayo de 2014

Capítulo 13 - Los concursos y yo


Tengo que confesar que hasta hace muy poco era realmente escéptica con los concursos literarios. De hecho, lo sigo siendo, pero de una forma moderada y racional. Por eso, intentando perderle un poco el temor a estos, he probado suerte con algo que, a mi parecer, podía hacer de sobra. En efecto, estoy probando a presentarme a concursos de microrrelatos.

Soy perfectamente consciente de que hay concursos cuyos fallos siempre están rodeados de suspicacias. Aunque claro, no comparemos los concursos organizados por grandes identidades financieras y/o culturales que por blogs o páginas webs. A raíz de esta diferencia, estoy centrando mi búsqueda en el segundo ejemplo que os he mostrado. Y, viendo como me ha ido el primer intento, puedo decir que he acertado.

No he ganado. Tampoco es que haya quedado finalista. Pero ayer recibí una buena noticia: ¡mi microrrelato había sido seleccionado para ser publicado en una antología! No es la primera vez que se publica algo mío en papel, pues cuando era una estudiante de secundaria gané otro concurso y mi relato fue publicado. Pero tengo que confesar que me sentí tan feliz cuando lo supe que no cabía en Francia entera. ¿Quién sabe si esta es la primera piedra de mi camino?

Por si os pica la curiosidad, el libro se titula "La primavera... La sangre altera", y mi escrito se llama Walpurgis. Si os interesa haceros con un ejemplar, la web Diversidad Literaria, organizadora del concurso, ya dispone de un formulario de reserva, donde os informarán de todos los detalles.

En cuanto a mí, creo que le debo a la señorita Irilaya un post bien curioso sobre mi experiencia en el concurso que gané, que fue un poco... Sin palabras. Aparte, si todo va bien, pronto podría ponerme manos a la obra con un proyecto fanfiquero para dar a conocer mi perfil en Wattpad. Estad atentos, porque el mundo es una tarta de fresa y yo tengo muchas ganas de comer cosas dulces.

9 de mayo de 2014

Capítulo 12 - ¿Qué pasa con los fics?


No es un misterio que yo, al igual que otra mucha gente, haya empezado a escribir por fanfics. Para los que no sepáis exactamente lo que es, os dejo un fragmento de Wikipedia que lo define a la perfección:
El término fanfiction o fan fiction (literalmente, "ficción de fans"), a menudo abreviado fanfic o simplemente fic, hace referencia a relatos de ficción escritos por fans de una obra literaria o dramática (ya sea película, novela, programa de televisión, videojuego, anime...). En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original o de creación propia del autor de fanfic, y se desarrollan nuevos papeles para estos.
El tema que quiero tratar hoy tiene que ver precisamente con el mundo de los fics, más concretamente en el ámbito hispánico. Como persona que escribía fics de manera más o menos asidua, puedo decir que es un buen método para empezar a escribir, y os voy a explicar por qué.

Cuando escribes un fic, lo más usual es publicarlo en un lugar de internet que sea frecuentado por los fans del material original en cuestión. Así, atraídos por el tema del escrito, entran a leerlo y lo comentan. ¿A dónde pretendo llegar? Exactamente, el feedback. En este caso, el feedback resulta vital porque ayuda a mejorar al escritor mucho más que un comentario hecho a un literato que es profesional o está en vías de serlo. Recordemos que en muchos casos se trata de personas que en un futuro desean dedicarse a escribir. Diamantes en bruto que todavía necesitan ser pulidos para poder brillar.

¿Qué sucede? Que, en muchos casos, por mucho que se le insista al autor que mejore en ciertos aspectos (tipo: "No escribas en script los diálogos", "Debes trabajar más los personajes" o "Cuida la ortografía" por citar las recomendaciones más frecuentes), hay otros muchos autores que suelen hacer caso omiso, amparándose en los comentarios más frecuentes que se suelen hacer, que son del tipo: "Síguelo, por favor, está muy chido", sin centrarse en los aspectos técnicos del escrito, solo en el deseo de ver a sus personajes favoritos en historias nuevas a la par que apócrifas. Respetable, pero reprobable a mi parecer.

Justamente este tema ha salido hoy con una amiga mía de Twitter. Ella se quejaba de que últimamente le costaba horrores encontrar algún escrito pasable de los animes que a ella le gustan. Y gracias a esto me he puesto a pensar. Cierto es que siempre ha habido fics buenos y fics malos. ¿Qué sucede? No sé si estaré en lo cierto, pero en los últimos tiempos tengo la impresión de que la proporción ha aumentado ligeramente, inclinándose hacia los malos fics. No pretendo decir que siempre haya sido un terreno de escritos de grandísima calidad. De hecho, Perla Shumajer es justamente el ejemplo de todo lo contrario. Pero últimamente, cuando miro foros, páginas o incluso Wattpad, confieso que me cuesta auténticos horrores encontrar algo que, por su forma, me anime a empezar la lectura. Y eso siempre y cuando no me ponga quisquillosa con la temática, porque como así sea...

Si estás leyendo esto y escribes fics, ¿me dejas decirte una cosa? No va a malas, te lo prometo. La misma Wikipedia dice que muchos de los fics que se escriben no se hacen por una posible vocación literaria, si no por diversión o por crear aventuras nuevas con ciertos personajes. Si ese es tu caso, no hace falta que sigas leyendo.

En cambio, si escribes porque realmente te apasiona y te gustaría dedicarte a ello, escucha a quienes te digan cómo mejorar de forma constructiva. A los que intenten echarte abajo sin argumentos, ni agua. Y sobre todo, trabaja mucho. No te pido que trabajes como si estuvieras escribiendo una novela seria. Eso llegará más adelante. Pero esfuérzate. ¿Sabes por qué? Porque todo lo que aprendas ahora te servirá en el momento en el que te plantees pasar a "las letras serias". De hecho, si eres de esos pocos escritores de fics con legiones de fans detrás, tendrás otra porción de trabajo hecha. Solo te pido que no olvides que escribir es una carrera de fondo. Y, por mucho que te hagan creer que el final es publicar, el verdadero final es darle forma a esos sueños que siempre han estado dentro de ti. Tu propia felicidad convertida en letras, y que estarán ahí por siempre.

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